Hablemos de engañar. Hablemos por hablar.
Hablemos de verdad.
Si tuviese que hablar mis primera palabra sería basta, y continuaría en un sin fin de motivos.
Basta de engañarnos con que la vida es fácil, basta de hablar por hablar sin saber que se siente, basta de mentiras con pinceladas de verdades, basta ya de negar que estamos perdidos ante el tiempo, basta.
Todo es un intento de controlar las horas, los días pasados, el día presente y los días futuros.
Basta de un control absoluto, basta de llevar pegada a la espalda la etiqueta de perfección.
Basta de una vida planificada, dibujada y esquematizada, basta de los esteriotipos, basta con hablar de tocar la cima sin tener ni tan siquiera los pies en la tierra.
No nos damos cuenta que sin saberlo tendemos a ir de la mano de la cobardía, del miedo, de la planificación, de una perfección única y común, de gente que no quieren escuchar, de gente que se cree que sabe usar el sentido de la vista aunque no ve una realidad sino que busca el conformismo ante su vista.
Poco a poco, día a día, hemos destruido aquello que decimos que buscamos, hemos enterrado eso que llamamos "felicidad" por nuestra culpa, por querer tener una respuesta para todo, por intentar ser tan perfectos que dejamos de existir como humano.